Archive for 26 junio 2011

Juan José Tamayo

Traemos, ahora que teneis un día de resaquilla tras el Orgullo indignado y queer, el artículo “Capillas en la universidad” publicado en El País el día 24 de junio  por Juan José Tamayo. Él es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Adiós a la cristiandad. La Iglesia católica española en la democracia española. Participó en el acto de desagravio para lxs activistas imputadxs en la acción de marzo de 2011 en la Capilla católica de Somosaguas (UCM, Madrid, España). Y os recordamos que lxs imputadxs necesitan ayuda económica, cualquier cantidad vale, aunque sea pequeña 😉
La elección del profesor José Carrillo como rector de la Universidad Complutense de Madrid por abrumadora mayoría en todos los sectores de la comunidad universitaria complutense constituye un motivo de esperanza para quienes defendemos la laicidad de la Universidad española y, sobre todo, para resolver, de una vez por todas, el problema de la injustificable presencia de capillas en las universidades públicas. Tras su toma de posesión, el nuevo rector ha hecho tres afirmaciones a tener en cuenta y también a matizar: “El problema de fondo de las capillas es la libertad religiosa”; “es necesario un debate, pero no en caliente, sino con sosiego”; “no quiero que se convierta en una guerra contra la religión, porque no es así”. Yo creo que el problema de fondo, más que la libertad religiosa, es la igualdad de todas las religiones, que, tras 33 años de vigencia de la actual Constitución, no se ha logrado ni en la legislación ni en la práctica.
Esa justamente es la razón por la que existen capillas. Por supuesto que el problema de las capillas no debe convertirse en una guerra contra la religión, pero tampoco contra el laicismo. Y si se mantienen, sería en perjuicio del Estado laico. De acuerdo con el debate sosegado al que invita el rector. Precisamente con el deseo de contribuir al mismo, expongo a continuación algunas reflexiones sobre la situación de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado, los cambios a introducirse y la solución al problema de las capillas en el ámbito universitario.
1. En España todavía no se ha llevado a cabo la transición religiosa. Estamos muy lejos de pasar del Estado confesional al Estado laico.
Quedan no pocos restos de nacionalcatolicismo en la propia Constitución Española (art. 16.3), en las instituciones del Estado, en la actividad política y en las instituciones educativas, incluida la Universidad. Continúan vivos, activos y beligerantes los Acuerdos firmados en 1979 entre la Santa Sede y el Estado Español, que llena de privilegios de todo tipo a la jerarquía católica, al
clero, a los empresarios de la enseñanza católica, etcétera: económicos, educativos, culturales, e incluso militares (capellanes militares y vicario general castrense con graduación y sueldos de los oficiales del Ejército).
2. En España existe ciertamente libertad religiosa, libertad de creencias e increencias, pero no hay igualdad de todas las religiones ante la ley, ni igualdad de trato a las diferentes opciones ideológicas no religiosas. La propia Constitución, en el artículo 16 antes citado, consagra el principio de inequidad cuando cita expresamente a la Iglesia católica y se refiere genéricamente a “las demás religiones”. El principio de neutralidad en materia religiosa, como corresponde a un Estado no confesional, se incumple sistemáticamente en España a favor de la Iglesia católica.
3. Todos los Gobiernos de la democracia, fueran de derechas, de centro o de izquierdas, han sido rehenes de la Iglesia católica, a la que han considerado de facto el cuarto poder del Estado y la han reconocido de una u otra forma como cogobernante y colegisladora.
El Gobierno actual se ha quedado sin agenda propia en casi todos los campos (económico, político, social, etcétera), y de manera especial en el religioso, al renunciar a revisar los Acuerdos de 1979 y negarse a presentar en el Parlamento la Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia para no incomodar al Vaticano y al episcopado español.
4. La presencia de capillas en las universidades públicas constituye, a mi juicio, una sacralización del espacio docente laico, un atentado contra la autonomía universitaria, una muestra del control que sigue ejerciendo la Iglesia católica en el terreno de la ciencia y de la docencia, y una censura religiosa del pensamiento crítico y
libre.
Una Universidad al amparo del sagrario no fomenta precisamente la libertad religiosa del alumnado, profesorado y personal administrativo y de servicios. Por ello considero prioritario suprimir las capillas para que las libertades de conciencia, de expresión, de investigación y de cátedra puedan desarrollarse. Eso me parece más conforme con la respuesta del científico Laplace a Napoleón
cuando este le preguntó qué lugar ocupaba Dios en su sistema del universo: “Sir, no necesito a Dios como hipótesis en mi sistema del universo”.
5. Creo que al rector saliente le corresponde una responsabilidad no pequeña en el mantenimiento de las capillas, al haber desoído sistemáticamente las voces de profesores, alumnos y autoridades académicas que le pedían razonadamente la supresión de dichos espacios sagrados en la universidad que ha regido durante ocho años. Tal actitud me parece una contradicción ideológica y una incoherencia política en una persona laica y de izquierdas. En este terreno, la Universidad Carlos III de Madrid me parece un ejemplo a seguir, ya que, durante su casi cuarto de siglo de existencia,
nunca ha tenido capillas, y las autoridades académicas no han cedido a las numerosas presiones procedentes de las instituciones eclesiásticas ni de grupos católicos dentro o fuera de la Universidad.

tetas maternales

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marcha de las putas

Tomado de aquí: El colectivo de mujeres de Matagalpa, Nicaragua, se ha caracterizado por protestar de manera original y desafiante contra los abusos y la violencia contra las mujeres. Anteriormente desfilaron desnudas y ahora organizaron lo que llamaron “la marcha de las putas” para decir que les vale un pepino cómo las llamen y que una mujer, sea o no puta, no se merece la violencia de los machos.

tetas borrokas

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tetas premamá

Baño

Compañera solidaria desde Chile 🙂 ¡Mil gracias!

tetas de lunes

mujer no es sinónimo de madre

Nos adherimos a esta protesta argentina:

Margot Valenzuela, una alumna de la facultad de Bellas Artes de la UNLP denunció haber sido censurada y expulsada de la cátedra de Realización II, de la carrera de Artes Audiovisuales, tras la presentación de un documental que pone en cuestión los mandatos culturales que naturalizan la función de madre con el ser mujer y recorre las razones por las que una chica de 21 años decide interrumpir su embarazo. El argumento de la cátedra, expresado en una carta escrito por Zanada, “el documental atenta contra la moral de la cátedra al hacer una apología de una “práctica ilegal”, de la que la autora es cómplice”. En la actualidad, Margot está cursando en otra universidad.

A modo de reivindicación de la propuesta estética y política de Mujer no es sinónimo de madre,  escribí un comunicado de respaldo y difusión del trabajo de Margot Valenzuela y Nicolás Roa, con la finalidad de contribuir a la circulación y a la proliferación del debate por todos los lugares.

Estaría buenísimo si quieren aportar con una adhesión y/o haciendo circular el comunicado, la idea es poder imprimir y difundir el comunicado vía escrito con más firmas.

Estas semanas se estuvieron realizando algunas actividades para visibilizar y repudiar la censura en la facultad y abrir el debate acerca la despenalización, desestigmatización y descriminalización del aborto. Más información sobre el tema…